Así como como Richard Idemon en su estupendo libro "El hilo mágico" equipara el proceso de interpretación de una carta con el mito de Ariadna y nos invita a manejar con soltura el cabo que nos guie por ese 'laberinto' de símbolos, mi propio proceso para aprehender todo el arte, la ciencia y la magia de la Astrologia compartió un poco de ese espíritu.
Comencé tomando clases en Bilbao y más adelante estudié con Txotxe Bustos en San Sebastian dos años. Txotxe es la principal representante de la escuela Humanista en el estado y ha organizado muchos seminarios con Ruperti, discípulo de Dane Rudhyar y continuador de su obra, a los que he acudido. Mientras tanto me licenciaba en Educación Física.
Durante mi estancia en México acudí a las clases del profesor Edgar Jerezano, con una orientación más cabalística, además de introducirme en el fascinante mundo del I Ching, el chamanismo, el Tzolkin...
Me traslado a Madrid decidida a convertirme en astróloga y obtengo el título de la escuela "Ceres" de Jose Luis de Pablos, con sus tres cursos y otra buena porción de seminarios y monográficos.
Contacto a través de mi colaboración con la asociación astrológica GAIA con Isabel Lozano y acudo durante varios años a sus clases. Isabel me ha aportado una base muy sólida para la interpretación así como un fluido manejo de los tránsitos, la desmitificación de muchas teorías y un impagable sentido práctico imprescindible cuando estás dentro del laberinto. Además, propició mi "alternativa" en la arena docente cosa que le agradeceré siempre.
Y por fin, viva la sincronicidad, coincido en el tiempo y en el espacio, con Sandra Lía Bonsaber, astróloga brasileña formada en la escuela Casa XI de Buenos Aires que me aporta una visión revolucionaria de esta ciencia-arte, una técnica exquisita para la prognosis y un puente hacia el
universo Carutti que marca un antes y un después en los conceptos básicos del simbolismo astrológico.
Ya "sólo" quedaba hacer la síntesis personal, cosa que te parece imposible cuando estas bebiendo de todas las fuentes y que la práctica docente va hilando con una soltura estupenda.
Desde entonces muchas clases, la consulta, conferencias, seminarios y congresos, y algo que descubrí con placer que me encantaba: el periodismo astrológico, al hacerme cargo del tema en el periódico Andra.